Los puertorriqueños pasan mucho tiempo diciendo que República Dominicana nos ha
dejado atrás. La realidad es que, según datos del World Bank, su economía ha estado
en constante crecimiento, con un promedio de aproximadamente el 5 % anual en la
última década (incluyendo alrededor del 5 % en 2024), y picos como el 14 %
postpandemia. En cambio, el International Monetary Fund reporta que Puerto Rico ha
estado sumido en recesión o estancamiento desde 2006 hasta aproximadamente 2018,
con una recuperación lenta. En años recientes se ha registrado crecimiento positivo en
algunos años (por ejemplo, alrededor del 3 % en 2023-2024 según mediciones
oficiales), pero negativo o bajo en otros (como proyecciones cercanas al -0,1 % para
2025-2026). Los cambios positivos han sido resultado directo de los fondos federales
por desastres que se han recibido. Como consecuencia de la quiebra estatal y nuestra
condición económica delicada, la infraestructura es débil y el sistema energético
obsoleto.
¿Y ahora qué? ¿Vamos a seguir lamentándonos o vamos a hacer algo?
El Puerto Rico que yo conozco está habitado por seres humanos inteligentes,
trabajadores y un calor humano único. Por algo compañías farmacéuticas con
operaciones en EE.UU. y Singapur siguen en Puerto Rico. Conforme a reportes del
Departamento de Desarrollo Económico y Comercio de Puerto Rico, la industria
farmacéutica aporta alrededor del 30 % al PIB y exportó 48,328 millones de dólares en
2024 (74 % de las exportaciones totales) y empleó aproximadamente a 13,197
personas en 2024. Incluso, recientemente, la farmacéutica Eli Lilly anunció una
inversión superior a 1.200 millones de dólares (2025) para expandir en Carolina (100
empleos permanentes + hasta 1.000 en construcción). Amgen invirtió 650 millones de
dólares en Juncos (casi 750 empleos).
Ahora bien, ¿cómo logramos que esa inversión y actividad económica se replique en
otras áreas de la Isla e industrias?
Lo cierto es que, actualmente, no contamos con una ruta de desarrollo trazada a largo
plazo, no hay una meta clara. O lo que es peor: las metas cambian cada cuatro años.
Los puertorriqueños solemos castigar con el voto a los gobernantes, pero realmente
nos castigamos a nosotros mismos. No digo que el gobernador de turno deba
permanecer. En los últimos 25 años ningún gobernador ha logrado ser reelegido a un
segundo término. Estos cambios de gobernantes no han dado una oportunidad real de
avanzar: el primer año están descubriendo la complejidad de la encomienda y ya el
último año y medio ya están en campaña a la reelección nuevamente. Así es la
democracia, pero hay alternativas.
Basta con mirar a los municipios con alcaldes que han estado períodos prolongados:
Caguas y Bayamón han mostrado crecimiento sostenido y avances (por ejemplo,
Bayamón y Caguas mantienen poblaciones altas —alrededor de 175.000 y 120.000
habitantes en 2026— con menor declive relativo. Estos municipios son el ejemplo vivo
de que la continuidad logra resultados latentes.
Los gremios empresariales debemos trabajar juntos para delinear un plan de desarrollo
económico a largo plazo. Esa unión de voluntades nos permitirá considerar las
necesidades, retos y oportunidades reales de cada sector.
Ese plan de desarrollo económico, que por el momento llamaré Puerto Rico 2032,
deberá tomar en consideración nuestra realidad fiscal y las recomendaciones que ha
hecho la Junta de Supervisión Fiscal para asegurar que no nos volvamos a tropezar
con las mismas piedras. Como, por ejemplo, las deficiencias persistentes, gastos no
registrados, sistemas fragmentados, subestimación de gastos, y toda práctica que
atente contra la estabilidad fiscal y podría generar déficits futuros.
Confío que tanto la Cámara de Representantes como el Senado de Puerto Rico serán
parte de este esfuerzo e impulsarán la legislación necesaria para promover la viabilidad
del Plan Puerto Rico 2032. La legislación puede instituir términos más largos para
ciertas posiciones gubernamentales clave y atarlas al Plan 2032, para que se convierta
en una realidad.
En lo que va del año, he escuchado a múltiples jefes de agencia en los almuerzos
coordinados por el Centro Unido de Detallistas hablar sobre los planes que tienen en la
agencia. Reflexionaba recientemente que si la mitad de las iniciativas que estos jefes
de agencia planifican se logran, esta Isla volvería al sitial de ensueño que nos
merecemos.
Y ¿tú qué iniciativa incluirías en el Plan 2032?


